Q&A:
Milagros Pochat
Seleccioné algunas personas que me interesan tanto por su proceso de trabajo como por la técnica o las temáticas con las que dialogan. Les hice algunas preguntas para hablar del proceso, para corrernos de la idea romántica de la inspiración y mirar el trabajo concreto que hay detrás. Porque crear no es un momento aislado, es una práctica.
❋ BIO
Milagros Pochat nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1991. Es artista visual, escritora, docente y licenciada en Ciencias de la Educación (UBA)
Coordina el taller de arte y escritura Todo parte de una misma sensibilidad y el Club de Mujeres Artistas donde investiga y difunde la obra mujeres artistas que escriben.
Realizó trabajos para diversas editoriales y proyectos en Argentina, México, Puerto Rico, Estados Unidos y España. Fue directora general de la Escuela Municipal de Arte y Comunicación de Tres de Febrero.
Ganó la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes en 2021.
Participó en diversas muestras colectivas. En 2022 realizó su primera muestra individual Lectoras en la galería Camarones y en 2025 presentó La intemperie es una soledad, el amor es un adentro en Galería Praxis. Actualmente forma parte de esa galería.
Publicó La luz se propaga en el vacío (Hexágono editoras, 2023), Lectoras (FERA, 2024) y Club de mujeres artistas (Futurock, 2026).
Cómo es tu proceso de trabajo? Es algo constante o va mutando con el tiempo?
Va mutando, como todo, pero intento mantener un método que me funcione. En general me pongo plazos y hago muchos diagramas y anotaciones que llamo «hojas de ruta» y que suelo pegar en la pared de mi taller como guías. También uso mis cuadernos donde hago bocetos, anotaciones y vuelco lo que va surgiendo. Esos los llevo conmigo a todos lados y me ordenan porque a veces son muchas las ideas que tengo. Las que más persisten son las que me enfoco y desarrollo.
Soy bastante metódica y, a la vez, caótica, me gusta esa contradicción, me sirve para trabajar con libertad y flexibilidad también. Igual depende mucho qué tipo de proyecto es, los tiempos que cuento, la vida y sus circunstancias. Siempre los procesos se relacionan con la vida misma. Cada vez voy amigándome más con eso y sostengo mis procesos desde esa perspectiva. En definitiva, las prácticas artísticas van moldeando esa vida, con todo lo que implica. Y viceversa.
Cómo se articula tu práctica entre la pintura y la escritura?
A veces las nombro como “mis dos manos”. Trabajar entre ambas prácticas implica cierta tensión en relación al tiempo, las prioridades y los modos de vincularme con cada una. En mi segundo libro, Lectoras, aparecen como “hermanas” que a veces se pelean y otras se amigan y se entienden. Siempre estoy en esa búsqueda, y por eso la mirada y el tiempo se vuelven dos pilares fundamentales de mi trabajo.
Qué intención hay detrás de lo que hacés? Cómo te llevás con la mirada ajena sobre tu obra?
La intención en general siempre es la misma. Capturar lo que me conmueve, lo que me interpela, lo sensible, lo que me saca de los lugares comunes. La belleza, la ternura, el corazón de todas las cosas. Siempre hay un propósito tácito de mirar la realidad y darla vuelta como una media, comprender sus pliegues, creer que hay algo más. Eso persigo con insistencia, en definitiva, las prácticas artísticas son prácticas humanitarias… quizá eso sea todo: una humanidad mejor.
Trabajo mucho con la idea de la mirada, es uno de los pilares de mi trabajo, quizá porque me genera muchísimos interrogantes. Me costaba bastante esa mirada ajena en un principio, pero después — y en relación a lo anterior –, fui comprendiendo aquello que sostiene todo lo que hago. Eso me fue permitiendo confiar mucho más en mi voz. La sigo trabajando pero cada vez me desprendo más de eso, de mí, y me aboco a aquello que quiero decir y a cómo encontrar la forma de decirlo.
En el contexto actual, qué lugar o valor sentís que tiene tu práctica?
No estoy muy segura, de hecho, me lo pregunto seguido. En esta realidad tan hostil pareciera que nada vale mucho la pena, pero a la vez, mantengo siempre una esperanza latente. El arte históricamente ha sobrevivido y se ha reconfigurado en circunstancias complejas, por eso discuto mucho su romantización. El arte es un territorio que nos permite pensar y construir otra realidad posible. Ese es el lugar de mi trabajo, y el de tantxs otrxs.
Quiénes son tus referentes? Podrías recomendar una película, libro o serie que te haya marcado?
Tengo muchísimos referentes, gran parte de mi trabajo es sobre mis referentes. Voy a nombrar a algunos que tengo cerca siempre: John Berger, Louise Bourgeois y Cecilia Vicuña. Por supuesto hay muchísimos más pero ellxs me han permitido mirar el arte y la vida como un vínculo indisoluble. Artistas comprometidxs con su época y con sus prácticas.
Del mismo modo, son muchos los libros que me marcaron y que me acompañan de cerca. Elijo los de John Berger, todos, porque me enseñaron a escribir, a mirar y a trazar mi camino.
Q&A:
Milagros Pochat
Q&A: Hacer en la práctica





















