ABRIL 2026

Q&A:
Majo Caporaletti

Seleccioné algunas personas que me interesan tanto por su proceso de trabajo como por la técnica o las temáticas con las que dialogan. Les hice algunas preguntas para hablar del proceso, para corrernos de la idea romántica de la inspiración y mirar el trabajo concreto que hay detrás. Porque crear no es un momento aislado, es una práctica.

❋ BIO
Nace en Buenos Aires en 1986, es Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de las Artes (UNA), Argentina. Entre 2013 y 2015 asiste al atelier de Dibujo y Morfología de la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts (ENSBA) de París.
Su práctica se centra en la pintura, y su obra ha sido reconocida en concursos nacionales y bienales. Recibió Mención Honorífica en Pintura en el 110.º Premio Nacional de Artes Visuales (2022), la Mención Adquisición en el 14.º Premio Bancor de Pintura (2021) y el Tercer Premio en el 4.º Premio Fundación Vittal de Pintura (2018), entre otras distinciones.
Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran Perseguir un rastro (Museo de Bellas Artes Palacio Ferreyra, Córdoba, 2025), Respira la noche (Galería Praxis, Buenos Aires, 2024) y La belleza de lo incierto (Galería Alejandro Bustillo, Buenos Aires, 2022).
Ha participado en exposiciones colectivas como Misshapes (Galería Praxis, Nueva York, 2024), Como para no estar muerta (Galería MITE, Buenos Aires, 2024), A través del espejo (Galería Praxis, Buenos Aires, 2023) y Las Fuerzas (Galería Sputnik, Buenos Aires, 2022).
En abril de 2025 participa en la residencia Reimagine Futures en el Desierto de Atacama, invitada por La Wayaka Current (Reino Unido).
Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas.
Su pintura se nutre, entre otras cosas, de la relación entre el mundo natural, el mundo de los sueños y las zonas de cruce entre lo humano y lo animal. Al pintar, es su visión interna la que se encuentra con el mundo y dialoga con lo visible, dando lugar a un cuerpo de obra situado entre lo verosímil y lo onírico. A través del uso de la luz y del lenguaje simbólico, Caporaletti investiga la traducción de estados emocionales, afectos, sensaciones y fuerzas. La pintura se convierte así en una forma de exploración y conocimiento: un intento de capturar lo que existe en los bordes de la percepción y de mantener la imagen como pregunta, más que como respuesta.

Cómo es tu proceso de trabajo? Es algo constante o va mutando con el tiempo?

Mi proceso de trabajo tiene algunas constantes, pero también va mutando dependiendo la pintura. En general suelo empezar sin una imagen completamente definida de lo que quiero hacer. Si sé qué clima busco, qué atmósfera. Si bien hago registros fotográficos de personas o paisajes que me interesa pintar, no trabajo a partir de bocetos muy definidos. Realizo un primer garabato, más como una forma de entender tensiones y relaciones que como un dibujo en sí mismo, y luego empiezo a pintar directamente. A veces hago un boceto chiquito para ver la paleta que quiero usar, y poder ver las relaciones y los contrastes principales.

Empiezo la pintura dibujando con el pincel, buscando las fuerzas y las direcciones principales de la composición. La pintura se convierte entonces en un campo de prueba y de diálogo. Hay momentos en los que el proceso fluye y otros en los que se vuelve más resistente; es una experiencia que alterna entre lo placentero y lo incómodo, pero que se sostiene en la insistencia.

Gran parte de las decisiones fundamentales se toman a medida que la obra avanza. Incluso en etapas muy avanzadas del proceso suelo introducir cambios significativos.

Dónde empieza una pintura siempre es un misterio. A veces la imagen surge de una experiencia visual, que puede venir de un viaje en la naturaleza, de una caminata por la calle, de una pintura que vi en un museo o en la reproducción de un libro, o de un fotograma de una película. Con el tiempo esas impresiones germinan y se transforman en pintura. Otra manera en que surge una pintura es más narrativa: a partir de una frase que me viene a la cabeza, o algo que me sirve para describir un estado emocional o una sensación. En general no elijo cómo empezar: es algo que sucede y que no puedo controlar.

Qué intención hay detrás de lo que hacés? Cómo te llevás con la mirada ajena sobre tu obra?

Para mí la pintura es un espacio de comprensión y también una forma de traducción. Pinto para digerir lo que se vuelve difícil de nombrar: emociones, experiencias o sensaciones que no encuentran forma en otros lenguajes.

Me interesa que las imágenes conserven cierta ambigüedad. Hay algo en la pintura que queda suspendido entre lo visible y lo invisible, entre lo que se revela y lo que permanece oculto, una tensión que siempre me atrajo mucho (quizás también por mi interés en el barroco y su juego entre luz y sombra).

Respecto a la mirada ajena, la entiendo como parte del recorrido de la obra una vez que la termino. Cuando una pintura se comparte empieza a producir nuevas resonancias. Me interesa que cada persona pueda entrar en ese espacio desde su propia sensibilidad, incluso si lo que percibe es distinto de lo que me impulsó a pintar.

En el contexto actual, qué lugar o valor sentís que tiene tu práctica?

Estamos viviendo un momento de una enorme saturación de imágenes. Circulan miles todos los días, muchas generadas incluso por inteligencia artificial, y gran parte de la pintura se ve hoy a través de la pantalla de un teléfono. Si uno se detiene a pensarlo, es bastante espeluznante, aterrador.  ¿Cuántas imágenes vemos por día a través de una pantalla? En ese flujo constante, la pintura corre el riesgo de perder algo fundamental de su naturaleza, que es el cuerpo, la materialidad, la presencia, la sustancia, y nosotros también vamos perdiendo eso. Todo parece volverse más liviano, más lavado, más superficial.

También siento que el trabajo y el lugar de los artistas está bastante desvalorizado. En este contexto, gran parte de la práctica artística termina sosteniéndose desde la autogestión y una fuerte autoexigencia. Esa tensión forma parte del presente en el que trabajamos los artistas y también condiciona la manera en que la pintura circula y se percibe hoy.

Aun así, a nivel simbólico, la pintura tiene un enorme valor, además, me permite entrar en otra temporalidad y acceder a otra forma de contacto con el mundo.

Al mismo tiempo, la enseñanza ocupa un lugar fundamental en mi práctica y en el valor que le doy a la misma. Hace más de quince años que doy clases de pintura en mi taller, y para mí es muy importante poder transmitir ese saber que fui construyendo con el tiempo. La experiencia de enseñar también alimenta profundamente mi trabajo: genera un espacio de intercambio, de reflexión compartida y de comunidad alrededor de la pintura, que luego va mucho más allá de la práctica, la cual no sólo tiene que ver con producir obra, sino también con sostener un espacio donde la pintura pueda seguir siendo un lugar de resistencia, de búsqueda y de transformación.

ABRIL 2026

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